Minimalizar maximiza
Cuando veo a las personas en un shopping, no puedo evitar contemplarlas y pensar como es que no se dan cuenta de que eso que están comprando lo pagan con horas de sus vidas. No se dan cuenta que Minimalizar maximiza, que disminuir enriquece, que experiencias quedan grabadas y cosas sólo dan una alegría efímera
Pienso que si el vendedor en lugar de darles el precio en dinero se los diera en horas de tiempo trabajado lo pensarían 2 veces, por lo menos, antes de comprar cosas que no necesitan, cosas superfluas, caprichitos de los nenes, artículos de un sólo uso (hasta que lleguen a casa) y va por ahí.
Pienso que pena que no entiendan cuánto podrían maximizar sus vidas, sus relaciones, su salud física y mental y sin duda alguna nuestro planeta.

Para mí, el minimalismo auténtico no se trata de contar objetos, sino de volver a elegir.
Elegir con qué llenar nuestros días.
Elegir qué dejamos entrar en nuestra mente, en nuestro cuerpo, en nuestra casa, en nuestros vínculos.
Siento que vivimos muchas veces en un modo automático: comprar, consumir, llenar vacíos que comprar no puede llenar
El acto de minimalizar no es solo «sacar cosas». Es una especie de declaración:
“Ya no quiero vivir en función de lo que me exige el mundo exterior, sino desde lo que me hace bien de verdad”.
Y ese “bien” suele tener que ver con cosas que no se compran:
- silencio para pensar
- descanso de verdad (no ese en el que seguimos rumiando pendientes)
- tiempo no negociable para la creatividad
- claridad sobre lo que sí queremos
- espacio para cuidar lo esencial sin sentir culpa por no hacer “más”
Creo que el minimalismo maximiza porque nos obliga a hacer foco.
Y el foco, hoy más que nunca, es libertad.Con tiempo se puede comprar:
✓Conversaciones en familia.
✓Capacitación para dedicar sus vidas a trabajos que amen.
✓Descansos
✓Atardeceres
✓Paseos al sol
✓Abrazos que no damos (por «falta» de tiempo)
✓Creatividad
✓Diversión
✓Jubilación anticipada
✓Libertad…
Cuando me preguntan cómo hacerle lugar a todas estas cosas en la vida cotidiana, siempre vuelvo a la misma respuesta: el minimalismo no es renuncia, es elección.
👉 En este otro post escribí sobre cómo una vida minimalista puede ser el camino para liberar más que espacio físico, espacio mental y emocional y tiempo y energía para todo lo que verdaderamente importa.
Sea lo que sea, podemos tener certeza de que el minimalismo nos ofrece esa oportunidad y que lo que es más importante de nuestra vida no es adonde ni cuando lleguemos sino como vivimos el trayecto
Tener menos libera dinero, tiempo, energía y enfoque y PODEMOS MAXIMIZAR TODAS LAS COSAS QUE REALMENTE IMPORTAN.
El cometido de esta web, de cada idea que comparto, de mis reflexiones, mis mitos cotidianos, mi cuaderno del trayecto es si sobre minimalismo.
Sobre un minimalismo que va más allá de quitar cosas de casa o cambiar hábitos de consumo.
Hablamos sobre el minimalismo de limpiar «ideas que interceptan el trayecto», «pensamientos establecidos que ya no encajan ni combinan», el de traer para dentro de casas cosas bellas, cosas que embellezcan nuestras vidas y sobre como vivir cada día una agenda simple y minimalista creada a nuestra medida
Este blog forma parte de Luzzabal, la propuesta creada por Luján Mendizábal para guiar a las mujeres a simplificar su vida desde el minimalismo material y mental (claridad interior, orden y foco), incorporar hábitos transformadores (hábitos que cambian tu vida de manera consciente), y avanzar hacia el ikigai y el flow, estados donde la vida recupera sentido y fluidez.
Cada artículo forma parte del recorrido completo que se desarrolla en la web y encuentra su complemento natural en Brújula y Agenda, la Agenda Espejo, una compañera esencial para acompañarte en cada etapa y registrar tu propio proceso de transformación con propósito y presencia.


[…] a la respuesta pensando que las cosas son así y no podemos hacer nada por cambiarlo.Nada es así. Siempre podemos elegir. Minimalismo cuando aplicado al tiempo y hacer con ese tiempo lo que amamos hacer, es algo que se […]